Ale Ugalde/ diciembre 29, 2016/ Blog

Desde que somos niños se nos ha enseñado a buscar la felicidad. Escuchamos por todos lados decir a los padres que lo único que desean es que sus hijos encuentren el camino que los conduzca a la felicidad.

“Estudia aquello que te hagasmily feliz”

“Haz a un lado lo que te robe la felicidad”

“Si no eres feliz con esa persona, es momento de dejarla ir”

“¿Ese trabajo no te hace feliz? ¡Busca otro!

Y así tenemos muchos ejemplos más.

Y luego llegamos al bombardeo del consumismo:

“Compra este producto y entonces te sentirás pleno”

“Viaja a tal lugar y descubre la felicidad”

En los anuncios de productos observamos a las personas totalmente felices pues están vistiendo alguna marca en especial o incluso cocinando con ese aceite con que harás feliz a tu familia…

Pero ¿qué pasa cuando cambias de trabajo y a los 6 meses te sientes de nuevo infeliz? ¿Porqué la alegría del nuevo celular se disuelve a las semanas de estrenarlo o peor aún, en cuanto anuncian un nuevo modelo que tiene mejoras que el tuyo no tiene?

¿Porqué hay personas que terminan una relación tras otra y nunca logran sentirse verdaderamente felices?

La razón a todo esto es muy simple; hay una enorme diferencia entre ESTAR feliz y SER feliz.

El ESTAR es momentáneo y depende de las circunstancias que nos rodean; de las motivaciones externas

El SER feliz es permanente, y se mantiene sin importar las circunstancias externas.

Imaginemos a una persona que está tranquila en su casa y recibe una llamada informándole que se ha ganado un gran premio, de inmediato esa persona estalla de felicidad y se siente positiva y afortunada, quiere hablarles a todos para contarles y compartirles su felicidad; pero resulta que a los 30 minutos recibe de nuevo una llamada informándole que hubo un error y que no ganó nada; ¿cómo se siente esa persona al colgar el teléfono? Lo más seguro es que se sienta triste, o decepcionada y puede ser que decida quedarse en casa lamentándose su mala suerte…

En este ejemplo, la felicidad provino de un impulso externo y fue pasajera; ella o él no se sentían desdichados antes de la primer llamada, sin embargo perdió toda alegría al llegar la desilusión.

Nuestro trabajo debe consistir en SER felices, sin importar si ganamos un premio o no; es valorar cada momento y cada cosa que vivimos y tenemos; y mantener ese estado aún si lo perdemos; pues enfocamos nuestra atención en todo lo que es; aquí y ahora.

Si logramos soltar toda atadura, toda dependencia, toda expectativa, lograremos SER felices.

No me ato al pasado ni espero el futuro; vivo el presente, lo valoro y lo disfruto y es así, solo así que podré vivir en la felicidad y no buscando la felicidad.

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